El gas como energía renovable

El gas natural no es una fuente de energía renovable, pues la cantidad disponible en el planeta es finita. Esto se debe a que es un derivado de fósiles que se han ido descomponiendo a través de millones de años bajo la superficie terrestre.

Sin embargo, es posible relacionar el gas como energía renovable a través de su uso en la industria, ya que es un tipo de energía muy versátil que puede ser aprovechada para promover otros tipos de energías que si son renovables.

Gas energías renovables

Cómo aprovechamos el gas natural

Tanto a nivel industrial como a nivel doméstico, el gas natural ofrece diferentes posibilidades, todas están relacionadas con la transferencia de calor, pues en su mayoría el gas se usa como combustible en los procesos de calentamiento.

En la industria, el gas natural además de intervenir en los procesos productivos en diferentes áreas, puede ser aprovechado como materia prima para obtener otros productos químicos. En nuestros hogares puede ser la fuente de energía principal para sistemas de calefacción.

Como fuente de energía primaria, el gas natural puede intervenir en diferentes formas de obtención de energía final, así, el gas puede ser energía renovable. Un ejemplo claro, son las plantas termoeléctricas, donde a través de calderas que usan el gas como combustible, se calienta agua hasta obtener vapor, que a cierta presión y temperatura es capaz de mover turbinas que a su vez generan energía eléctrica. Esta energía eléctrica puede usarse para promover energías renovables, a través del gas.

El gas natural en nuestras casas

El uso de gas natural a nivel doméstico está relegado al área de la cocina, las instalaciones sanitarias, cocción de los alimentos y como parte del sistema de calefacción. Más que todo el gas doméstico provee de sistemas de climatización, como el agua caliente en las duchas o sistemas de climatización de ambientes a través del vapor de agua.

El gas natural como alternativa

El gas natural al ser muy versátil tiene diferentes aplicaciones. En la producción de otras fuentes de energías renovables, el gas puede aprovecharse como combustible. Es un tipo de energía limpia, lo que implica que los residuos dejados por su uso no contaminan al ambiente o en todo caso no tienen un alto impacto sobre él.

Por ejemplo, puede usarse el gas natural para participar en la producción de biomasa que a su vez generara más biogás y gas metano que puede adicionarse al sistema de gas que los originó. Esto debido a que una parte del proceso de descomposición de biomasa que requiera calor puede intervenir el gas como combustible.

El futuro del gas

Actualmente se proyecta aprovechar la energía generada por fuentes renovables como el sol o el viento para ser almacenada en forma de gas licuado, así sería más fácil su transporte y posterior uso.

Las fuentes de energías renovables como las citadas, tienen la desventaja de que no pueden usarse de forma constante para la producción de energía eléctrica, por lo que son de baja eficiencia. De allí que nazca la necesidad de encontrar una forma de almacenar estas energías, y surge como solución el gas licuado.

La conversión se logra utilizando la energía renovable para separar agua en oxígeno e hidrógeno, luego se hace reaccionar el hidrógeno con el dióxido de carbono de la atmósfera para producir gas metano. La energía que se está desarrollando proveniente de una fuente primaria renovable es convertida en otro tipo de energía, que si puede almacenarse sin ser desperdiciada.

¿Cómo es la extracción del gas natural?

Dependiendo del tipo de yacimiento encontrado, la extracción de gas natural puede hacerse de forma directa. Si durante la exploración de posibles fuentes de gas natural, se encuentran yacimientos puros, se procede a perforar la zona donde se ubique el yacimiento de forma directa, con un sistema de tuberías que permita extraer el recurso. Aunque dependiendo de la complejidad de la zona, es posible que se determine que la extracción se realice de forma vertical u horizontal.

Sin embargo, esto no sucede en la mayoría de los casos, pues son muy pocos los escenarios donde se encuentren yacimientos puros de gas natural, en la mayoría de los casos, el gas natural se encuentra junto con otros hidrocarburos. La extracción de gas natural a través de estos yacimientos se conoce como extracción indirecta.

Aunque en el caso de la extracción indirecta se estén aprovechando otros recursos, el gas debe ser separado de estos para ser utilizado.

Existe otra forma de extraer gas natural desarrollada en la última década y se conoce como fracturación hidráulica o fracking. Este tipo de extracción libera los gases atrapados en roca pizarra, para luego permitir su explotación.

El viaje del gas natural

Tras ser extraído, el gas pasa a ser procesado para su producción y, posteriormente, almacenado. El gas natural tal y como se obtiene en la naturaleza aún no está apto para ser usado, es por esto que pasa por un proceso de adecuación. Entre una de las propiedades que se le agregan durante este proceso, se encuentra el característico olor a huevos podridos, agregado con el fin de identificar posibles fugas.

Si el gas es producto de una extracción directa, durante el proceso de producción se le adicionan componentes para hacerlo manejable y poder explotar todas sus propiedades. Si fue parte de una extracción indirecta, es necesario separarlo de los demás hidrocarburos que fueron extraídos. En ambos casos el gas pasa por un proceso de licuefacción donde cambia de estado gaseoso a estado líquido, para hacer más fácil su transporte.

El gas en estado líquido es más fácil de manejar y transportar. De hecho, en algunas aplicaciones domesticas si hacemos uso de cilindros de gas, estos realmente contienen gas licuado. Aunque existen los sistemas de tuberías o gasoductos, es posible que sea necesario transportar el gas de forma marítima, para luego ser pasado por un proceso de regasificación donde se le devuelve a su estado gaseoso.

En este enlace conoce la implicación del gas natural en las energías renovables.

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